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El butano, la leña y el picón regresan a muchos hogares agudeños en los últimos años con la crisis

Las típicas estufas de butano y las chimeneas de leña o braseros vuelven a tener protagonismo en los hogares agudeños. La crisis económica, unida al constante encarecimiento de la factura eléctrica está llevando cada vez a más familias –las que aún pueden asumir el coste de los suministros– a buscar alternativas a los sistemas convencionales. Los viejos combustibles se están convirtiendo en moda impuesta porque en tiempo de crisis, el termostato sólo persigue una cosa: el bolsillo.

Que muchas familias hayan desempolvado la tradicional bombona naranja para cocinar o calentar estancias de la casa es una tendencia al alza. Desde el principio de la crisis, y con más intensidad en los últimos años, las peticiones para realizar la instalación de gas butano han ido aumentando, afirmación que en la ferretería de Carmelo Fernández (REPSOL) y Comercial Juanjo (CEPSA) pueden confirmar. Aunque no se trata de una fiebre por el butano, es de reconocer que el goteo de clientes que han pedido adecuar su vivienda para el consumo de este combustible –conocido como la energía de los pobres– ha ido creciendo paulatinamente. Es más barato y no obliga al cliente a formalizar ningún contracto con la empresa de suministros. La bombona está este año en los 17,5 euros. La razón del regreso a los sistemas tradicionales es tan previsible como preocupante. “Detrás no hay más motivo que pobreza energética”, se apunta de desde diversos sectores. Las familias tienen problemas de impagos, pero la necesidad de cocinar o de calentarse es la misma y gestionan el déficit como pueden.

Repunte de la venta de leña y picón
Otra alternativa a la calefacción de gas o gasoil son las chimeneas o las estufas de leña y los braseros de picón. Antes se encendía la chimenea por capricho, por crear un ambiente agradable, ahora se hace por necesidad. El precio económico de la leña – 0,08 céntimos el kilo – explica que las familias opten por este sistema, que además de asequible es ecológico. Hay agudeños que en vez de encender la calefacción tiran de chimenea. Otros combinan los dos sistemas, pero todos, unos y otros, apuran hasta la llegada del frío para ahorrar. También la venta de sacos de picón (unos 5 euros el saco) se ha disparado. No hay casa en Agudo que no tenga su típico brasero o latón de picón. Es un método de calentar los hogares no exento de riesgos ya que la combustión de este combustible genera unos gases que pueden ocasionar la asfixia y con ello la muerte por inhalación de monóxido de carbono, por lo que es conveniente tener ventilado el hogar.

La luz, un 60% más cara en diez años
La escalada del precio de la electricidad, que ha subido más del 60% en los últimos diez años, ha sido el detonante para que muchas familias vuelvan a tirar de los viejos combustibles. Castigadas por la crisis, han visto como año a año el recibo va creciendo a pesar de contener el consumo. Estas políticas además de perjudicar a las familias tienen un impacto negativo en términos de sostenibilidad. “Son políticas erróneas porque van en contra de la eficiencia energética. Al final, al consumidor lo que le queda es que, aunque consuma poco, la factura de suministros sigue siendo alta y piensa entonces que el esfuerzo no vale la pena.

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