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FRENTE A INDOLENCIA, PERSEVERANCIA. EL AYUNTAMIENTO VIEJO

Foto 1: Fachada del tramo norte

El edificio que, tras la construcción de las nuevas dependencias municipales, se conoce como ayuntamiento viejo contiene, en realidad, tres inmuebles diferentes, aunque bien armonizados desde el punto de vista estético. La mitad sur del bloque principal se destinó a pósito en origen. En el piso superior de la mitad norte se ubicaban las oficinas municipales y una escuela, y en la planta baja estuvo el hall de las citadas oficinas, la casa del alguacil y la cárcel o centro de distribución de la leche americana,

Foto 2: Puerta del tramo norte

según necesidades; eso es lo que yo conocí de pequeña, aunque me consta que no siempre fue así.  El módulo adosado a la fachada este del pósito (Hospital, 2) lo he conocido primero como escuela y después como alojamiento de Jamido, pero me contó Afrodisio Ortiz que la escalera de acceso al piso superior del pósito se ubicó en este espacio antes de hacerse la actual. Se adjuntan estos datos con el fin de evidenciar la posibilidad de que el conjunto de inmuebles no responda a un único proyecto, aunque a tenor de los resultados este hecho pasa casi desapercibido.

 

3. Balcón principal

En 1752, el Catastro de Ensenada sitúa las casas del ayuntamiento en la calle Larga (actual Cervantes), en la manzana delimitada por las calles Abades y Prior; la misma fuente reseña la localización del pósito en la calle San Juan, junto a la carnicería pública. Casi un siglo después (1848), el Diccionario de Madoz especifica que …hay además cárcel, casas consistoriales y pósito, todo moderno… Así pues, desconocemos la edad exacta del conjunto, aunque, no resultaría desatinado adjudicarles, como poco, dos siglos. En todo ese tiempo, la fábrica ha soportado numerosas modificaciones más o menos afortunadas (sirva de ejemplo la desmedida escalera de acceso a las oficinas), pero no tan desastrosas como las que ha padecido en las últimas décadas.

 

Inmediatamente después de trasladarse las oficinas municipales las nuevas dependencias en paseo de Juan XXIII, el equipo de gobierno de entonces decide acometer reformas en el edificio viejo (1996-1997,

Foto 4: Puerta de la fachada norte

aproximadamente). Se había proyectado derribar toda compartimentación interior y conservar únicamente la fachada. Afortunadamente se consiguió convencer al alcalde del desatino que suponía eliminar las bóvedas y otros elementos originales. Se picó el enfoscado de la fachada de la mitad norte del cuerpo principal (oficinas, casa del alguacil y cárcel) dejando al descubierto una parte de la galería de arcos ciegos de la planta superior. Pese a las mejoras evidentes en la apariencia externa, se cometieron algunos desaguisados que podrían haberse evitado. Se redujo la inclinación del tejado y se remató con teja roja, lo que le dotó de un aspecto plenamente moderno y, por tanto, incompatible con el conjunto. Los suelos se uniformaron con un pavimento blanquecino y brillante que no correspondía con el estilo del edificio, eliminando el pavimento original que aún se conservaba en uno de los espacios de la planta superior (lo que había sido la escuela de Dña. Matilde en otro tiempo). Sobre el piso de los balcones se colocó un zócalo de baldosa catalana o

Foto 5: Foto de la pieza norte del pósito

similar bastante llamativo que no ha cumplido las expectativas de proteger el paramento adyacente de las humedades exteriores (foto 1). La carpintería exterior, de aluminio lacado en blanco, no se había instalado correctamente y ya no cerraba bien en 1999. La compartimentación de la planta segunda se hizo un poco a salto de mata porque, paradójicamente, la escalera de la estancia con acceso por la fachada septentrional no va a ninguna parte (foto 4). El mantenimiento realizado durante los años transcurridos deja mucho que desear, muestra de ello es la puerta principal (foto 2) y el voladizo de los balcones centrales (foto 3). En la actualidad no tiene más aplicación que servir de fondo a los contenedores de la basura durante todo el año (foto 1) y acoger en el balcón principal a la corporación municipal el 14 de agosto, en el acto de inauguración de las fiestas de agosto (a estas alturas ya no nos aclaramos si son populares, patronales o en honor de nuestra patrona la Virgen de la Estrella, puesto que todos esos títulos han aparecido en la portada del programa oficial).

 

Foto 6: Interior de la casa del Alguacil

Con fecha posterior (no recuerdo cuándo) se realizó el picado de la fachada y el interior de la planta baja del pósito. Cuando yo lo visité (hacia 1997), al menos una parte del pavimento de baldosas se había eliminado. En 2000 se soló con baldosa de barro. El resultado final (suelo de baldosas, y paramentos y techo de ladrillo) ofrecía un aspecto interesante y dejaba a la vista las bóvedas originales.  Se utilizó un tiempo como sede de la

 

asociación de jóvenes y ahora es almacén de trastos, sino recuerdo mal. Hubo una propuesta para convertirlo en un museo desde donde divulgar la existencia de la hermandad de los auroros, pero no acabó de convencer a nuestras autoridades. La puerta de la calle, que se puso en la intervención de 2000, creo recordar, está pidiendo a gritos una mano de pintura que la proteja de las inclemencias del tiempo; de no hacerlo, cabe suponer que terminará como la principal (foto 2).

Tras el derribo de los locales del sindicato, la estancia septentrional

Foto 7: Puerta de la casa del Alguacil

externa, ubicada en la planta baja del pósito, se había aislado de los otros espacios cerrando el vano de comunicación con ellos; al mismo tiempo se había abierto una puerta en el lugar donde estuviera una ventana idéntica a la que aún puede observarse debajo del balcón principal (actualmente los servicios). La reja, de hierro forjado, “desapareció” en algún momento entre 1997 y 1999; como he dicho, era semejante a la que aún se conserva y ese tipo de trabajos se hacían a medida, por lo que, quizá, podría rescatarse alguna vez (si se vendió como chatarra, alguien debería figurar en la lista de “nuestros hombres ilustres”). El pavimento de esta pieza sigue la tendencia “oficial”,

 

blanquecino y brillante, y los muros lucen un  discordante gotelé que, creo recordar, se repite en la zona remodelada en 1996-1997. La puerta de la calle, de chapa, no podía desentonar más (foto 5).  El año pasado la utilizaron las socias de afammer para montar un altar de mayo;

Foto 8: Ventana de la casa del Alguacil

desconozco si se le ha dado otro uso desde que lo dejara la upa.

 

En el primer semestre de 2011, una escuela taller de albañilería intervino en la denominada casa del alguacil con bastante acierto, creo yo. Como años antes se había hecho en la planta baja del pósito, se picaron los muros y se dejó a la vista la estructura de ladrillo artesanal y mampostería (foto 6). Afloró una antigua escalera encajada debajo de la actual. Las juntas se rellenaron con un tono acorde al color del ladrillo local. Además de los vestigios de la escalera, se conserva una chimenea de campana sin salida. Creo recordar que las bóvedas son de arista. Las obras se abandonaron al finalizar la escuela taller. La última vez que accedí al interior las palomas estaban entrando por una de las ventanas y colonizaban las dependencias. Desde la ventana que da a la plaza parece vacía y sin ningún uso (foto 8). La puerta de la calle mejoraría su aspecto y prolongaría su vida con una mano de pintura (foto 7).

Foto 9: Foto de la puerta de la carcel

Ignoro si en las dependencias que configuran la antigua cárcel se han realizado reparaciones de algún tipo; no obstante a través de la ventana se observa una bóveda encalada, aunque sin enlucir (foto 10). En todo caso, su aspecto es lamentable y el abandono en que se halla es perceptible desde la calle. Aparentemente no se usa ni para almacenar trastos inútiles. La puerta no cierra porque nadie parece haber tenido la ocurrencia de arreglar los pasadores y colocar una cerradura normal; los batientes parecen antiguos y no presentan un deterioro irreversible, pero el vaivén que produce la ausencia de pasadores terminará arruinándolos (foto 9).

Foto 10: Ventana de la carcel

La última intervención se ha llevado a cabo hace muy pocos años y ha afectado a la planta superior del pósito, a la escalera de subida y a la estancia de la calle Hospital. Cabe destacar la deplorable decisión de rebajar la inclinación del tejado hasta igualarlo con la mitad norte, que ya se modernizó en su momento, optando por la vía cómoda; la teja mixta super-roja le aporta vistosidad y expresa la tendencia estética seguida por el ayto. El revestimiento de la escalera tampoco ha sido la solución más acertada, pues resulta evidente que destaca demasiado

Foto 11: Escalera de la planta superior

sobre la fábrica original (foto 11) y ha confundido rusticidad con antigüedad. Ignoro el tipo de pavimento empleado en el interior porque no lo he visto, aunque no me hago ilusiones. Es evidente que la actuación no ha afectado a los balcones. Aparentemente, en el recinto frente a la iglesia (Hospital, 2) sólo se ha picado la fachada; las ventanas están rotas y la puerta vieja (fotos 13 y 14), el interior no lo he visto.

 

Ignoro en qué momento, a alguien con la suficiente autoridad se le ocurrió adosar la fuente de El Loro al muro del edificio (foto 12). Se  dispuso sobre una estructura bastante desacertada y, además, no tiene agua. El registro se encuentra roto con frecuencia y el conjunto resulta zafio y sin provecho; tal vez no sería mala idea eliminar los “ornamentos” y devolverle el agua.

Se ha pretendido realizar una escueta reseña del estado en que se encuentra hoy el edificio civil más emblemático de Agudo. Es evidente

Foto 12: La fuente del loro

que cuenta con instalaciones independientes y de diferentes tamaños para dar servicio a una amplia gama de posibles actividades culturales, sin necesidad de tener abierto todo el conjunto con el gasto que ello supondría. Así mismo, debería tenerse en cuenta que fueron los vecinos de Agudo los que sufragaron con sus impuestos y, seguramente, sus peonadas de villa todo el coste de las obras; también habría que pensar en la satisfacción de aquellas gentes al contemplar el resultado de su esfuerzo.Ninguno de esos motivos han sido valorados por las sucesivas corporaciones municipales de las últimas décadas que, en la mayoría de los casos, han tomado la fábrica como una herencia arcaica y engorrosa,  donde no pueden lucirse porque no hay nada que inaugurar, únicamente mantener y conservar. No sería mala idea que cada legislatura invirtiera una prudente cantidad en la conservación y reparación del conjunto para que las futuras generaciones puedan disfrutarlo; acabo con la conocida y repetida frase que en Agudo no acaba de calar: Un pueblo

Foto 13 : Recinto en Hospital, 2

Foto 14: Ventana norte del hospital, 2

que olvida su historia y su cultura está abocado a la desaparición.

 

 

Autora: Isabel Cabrera

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289 Comments

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