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LA CALLE CERVANTES Y LA DOLOROSA

CERVALa fotografía que se incluye data de un año no determinado entre 1940 y 1949, fue realizada por Birilo Muñoz y el evento que refleja es la procesión del Jueves Santo a su paso por las “Cuatro Esquinas”. Me han contado que el acto tuvo lugar por la mañana, puesto que había llovido la tarde anterior y no pudo realizarse en su horario habitual.

Tanto el aspecto de la calle Cervantes, que puede apreciarse en casi todo su trazado, como el de la imagen, La Dolorosa, han sufrido cambios tan notables que no resulta fácil la identificación de cualquiera de ellas.

De la calle se aprecia bien el tramo comprendido entre las calles Peligros y Santa María, en el que solo permanece la casa nº 65, y ésta con modificaciones importantes. En el tramo Zurbano-Peligros se perciben las fachadas hasta la actual casa nº 41, cuya altura impide visualizar las que siguen; todas han sido modificadas excepto la mitad norte de la número 45, que lo está siendo en estos días. En la acera oriental se distingue bien la casa nº 46, sin modificaciones en su fachada si se exceptúa la capa de pintura gris que hoy la cubre; las casas colindantes por el lado sur se reedificaron hace ya algunas décadas. El pavimento de cantos rodados se intuye más que se observa, pero la vista del fondo, el puerto de los Barreros con el cerro de Don Pablos y la torre de la iglesia, es inconfundible, aunque hoy las nuevas edificaciones no permitan contemplarla del mismo modo.

La imagen de la virgen es la misma que hoy recorre las calles de la población, pero su apariencia y otros elementos anejos dificultan su identificación. Las sencillas andas que nos muestra la fotografía han sido sustituidas por una carroza coronada con un palio que, sin duda, refuerzan la solemnidad del paso. También el momento, por la noche, cuando el resplandor de los faroles contribuye a crear una atmosfera en consonancia con la ceremonia. Finalmente, la indumentaria dota al paso de un esplendor que no se refleja en la fotografía adjuntada. Hasta alcanzar los niveles que muestran las procesiones de Semana Santa en los últimos años, las hermandades implicadas (nazarenas y nazarenos) han tenido que trabajar mucho, introduciendo poco a poco aquellos elementos sugestivos que confieren a estos actos un aire diferente.

Hemos considerado interesante incluir en este escrito las referencias antiguas que conocemos sobre La Dolorosa; del mismo modo, hemos registrado aquellos datos que nos han parecido más interesantes o curiosos del libro de cuentas de la hermandad de la Virgen de los Dolores.

Un inventario parroquial de 1879 refleja que en el altar colateral del lado de la Epístola, que se situaba en el Altar Mayor, había una imagen de Nuestra Señora de los Dolores. El inventario de 1895 especifica que se trataba de una talla de madera nueva, vestida y con un dosel para las andas, por lo que cabe deducir que la imagen salía en procesión; su camarera era Dominga Gómez. Quizá se habría sustituido la imagen entre ambas fechas, pues en 1905 reiteran que es una talla nueva de madera, o quizá sólo se habría recompuesto un poco.

En la segunda década del siglo pasado un grupo de mujeres decidió formar una asociación en torno a la Virgen de los Dolores. No conozco el modo en que se organizaron ni lo que pretendían, pero puedo asegurar que vestían de negro, llevaban una flor de pasión en el pecho e iban cubiertas con una peineta de concha y una mantilla negra de blonda, pues aún se conserva en mi casa la indumentaria de una de las hermanas fundadoras [mi abuela].

La guerra civil no fue benévola con los bienes atesorados por la parroquia durante los siglos anteriores y en el verano del 36 la mayoría de los objetos sagrados fueron destruidos o confiscados, mientras que la iglesia parroquial adquiría una función bien diferente: La parroquia la dedicaron a garaje para automóviles y camiones y en la sacristía [actual capilla] instalaron las máquinas para toda clase de reparaciones.

Finalizado el conflicto, la hermandad de La Dolorosa comenzó a organizarse sin pérdida de tiempo, pues las primeras cuentas, que corresponden al ejercicio 1940-43, registran la adquisición de una imagen (se trata de la actual y costó 1.600 pts.) y las cuotas de las sesenta hermanas que constituían la agrupación. En 1944 son ya 89 hermanas y se pagan 1550 pts para la construcción del retablo; hemos de suponer que hubo algún donante anónimo, puesto que la asignación anual individual ascendía a tres pesetas. Desde 1947 comienzan a anotarse pagos a músicos en la procesión del Viernes de Dolores, aunque este dispendio no es constante.

En 1955 gastan 1.400 pts. en un manto para la Virgen; con el fin de conseguir el dinero rifan un reloj y piden donativos de casa en casa. Dos años después compran una casa de muñecas (675 pts) para rifarla y consiguen 800 pts, también se eleva la cuota a 5 pts. Visto el éxito de las rifas, en 1958

sortean una mantilla y una peineta [como ahora] y al año siguiente compran unas andas (importaron 4.000 pts., más 100 de los gastos de envío).

En 1960 se anotan unos gastos de 50 pts. en programas, 400 pts. para las obras del salón parroquial y otras 25 pts. para los altavoces. En 1962 se adquiere la corona y al año siguiente el mandil; los programas se han convertido en un gasto fijo.

Las cuentas de 1970 contienen un pago de 3.000 pts. para el bordado del manto, también se anota la realización de una obra de teatro con el fin de contribuir a los gastos del manto. En 1971 son 83 hermanas, suben la cuota a 15 pts. y realizan un Ramo para recaudar fondos. Al año siguiente arreglan 48 faroles [los actuales son réplica de aquéllos] y encargan un estante para ponerlos. 1976 acaba el ejercicio con 125 pts. a favor; entre los gastos extraordinarios se anota un donativo de 400 pts. para el suelo de la parroquia [me han contado que a los agudeños se les dio la opción de realizar aportaciones por el valor de una o varias baldosas]. En 1977 se registran 1.000 pts. para la banda de música, seguramente se trate de aquella Banda de Cornetas y Tambores de Agudo que muchos recordamos.

En 1983 suben la cuota a 100 pts., la banda de música les cuesta 5.000 pts. y una carroza, que realiza Victoriano Gentil, 11.500 pts., aunque pueden hacer frente a los gastos con las 38.000 pts. obtenidas en el sorteo de la peineta y la mantilla que compraron el año anterior. En 1989 pagan 22.000 pts. por un manto para la Virgen y donan 5.000 pts. para la carroza del Nazareno; ese año los programas les cuestan 8.370 pts.

Las cuentas de los años noventa parecen reflejar el incremento del presupuesto de aparato. En 1991 se comparten los gastos de música y flores con otras cofradías participantes en los actos de Semana Santa y pagan 11.293 pts. Los programas continúan llevándose un buen pellizco aunque desde los años finales de la década serán sufragados por la Diputación. En 1992 se pagan 160.000 pts. en una carroza nueva, 186.000 pts. en unos candelabros para adornarla y 36.000 en dos báculos. Se construye una nave para guardar las carrozas procesionales y otros enseres de las diferentes cofradías y las nazarenas contribuyen con 100.000 pts. entre este mismo año y el siguiente. Desde 1995 se anota una aportación del Ayuntamiento de Agudo que, ese año, alcanza 50.000 pts. En el ejercicio correspondiente a 1997 se consignan 70.150 pts. de las túnicas que se les confeccionaron a los quintos que empujarían las carrozas desde ese año hasta la fecha. Sorprenden los donativos de 1998: 10.000 pts. para Sudán y 50.000 pts. para Honduras. El atuendo de la imagen continúa guarneciéndose poco a poco.

Con el nuevo milenio, la hermandad parece haber apostado por los más desfavorecidos, reservando una parte de sus recursos para los afectados por algún desastre; los infortunios de La India (50.000 pts.), Irán (150 €) e Indochina (120 €) no pasaron desapercibidos. Un buen pellizco es para las flores, que alcanzan el máximo en 2001 (53.000 pts.), y la banda de música. Desde 1997, cuando comenzaron a participar en las procesiones, los quintos reciben 45 € (7.500 pts.); en el mismo periodo, los honorarios del cura han pasado de 10.000 pts. (60 €) a 180 €. Quizá deberían tener en cuenta un “incremento salarial” para los “porteadores”.

Desde sus inicios, la hermandad no tiene más ingresos que las cuotas de las afiliadas y los donativos esporádicos que se reciben. En la actualidad suman unas 380 hermanas cuya cuota es de 5 € desde el año pasado, cuando se subió 1 € porque no alcanzaban. El Ayuntamiento aporta una parte del coste de la banda de música y la Diputación realiza los programas.

Se ha comenzado con una instantánea y se ha considerado oportuno rematar del mismo modo. Para aquéllos que no hayan podido asistir este año a las procesiones, se incluye una imagen que les permita comprobar cómo lucía la Virgen. Para los que no recuerden muy bien el aspecto de la calle Cervantes en estos tiempos, también se adjunta una vista. No tengo dudas de que el aspecto de la virgen ha mejorado notablemente, sobre la apariencia de la calle… juzguen ustedes.

Los datos sobre los inventarios parroquiales proceden de unas notas que tomé en el archivo de la parroquia hace ya años. No recuerdo si procedían de algún libro de inventarios o estaban mezclados con otro tipo de documentos.

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Mi agradecimiento a Sagrario Redondo, que me ha proporcionado los datos sobre la fotografía antigua, cuyo negativo conseguí exhumar de las cajas donde su familia los guardaba. Y a José Bolaños, que me permitió hojear el libro de cuentas de las nazarenas.

Autor: Isabel Cabrera

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