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La Sierra del Altambud y el Morro de Tamur, dos fábulas con el mismo origen (Autora: Isabel Cabrera)

Foto 1.- Ermita de San Miguel y San Blas

Las últimas ediciones del MTN apuntan que la sierra donde se ubica la ermita de San Blas se denomina ahora sierra de Altambud. El vocablo no aparece en el diccionario de la RAE ni forma parte del modo de hablar particular de Agudo, donde las terminaciones en “d” no son, precisamente, lo más característico de la pronunciación local. La voz más parecida a altambud es altambuz –singular de altambuces, término con el que en la población se han denominado los altramuces hasta tiempos bien recientes. No acierto a comprender la razón del nuevo apelativo, aunque en Agudo se ha transmitido la convicción de que, en los tiempos de dominación musulmana, el paraje se denominó sierra del Altambuz (que no Altambud).  Más de un anciano relató que algunos soldados, de los que hicieron la mili en África, habían hablado con moros, que conocían  la existencia de San Blas donde sus antepasados habían escondido tesoros. Existen evidencias claras sobre la ocupación musulmana del cerro de San Blas, pero que aquellas gentes supieran entonces el nombre que los descendientes de los repobladores cristianos iban a asignar al paraje carece de una explicación razonable.

Hasta donde he podido averiguar, que la sierra se denomine de San Blas es un hecho bastante reciente, seguramente no se remonte más allá de la década de los sesenta del siglo pasado. Hasta esos años, San Miguel, titular de la ermita, seguía celebrando su fiesta en la cima del cerro, de modo similar a como se festeja ahora a  San Blas. Son varios los documentos que refrendan  el apelativo San Miguel para este paraje durante, al menos, la Edad Moderna. Así mismo, conozco por Salva Jiménez que el AHN conserva un documento con un boceto de parte del término municipal, donde figuran la sierra de San Miguel y la ermita del mismo nombre; si no recuerdo mal, el documento mencionado tenía fecha de mil seiscientos y pico. También se cita la sierra de San Miguel en un asiento del libro de cuentas de la cofradía del Rosario, anotado en la segunda mitad del siglo XVIII: …un toro que se desgració en la sierra de San Miguel. Además, en la primera pregunta del cuestionario de Tamurejo, contenido en el Interrogatorio de la Real Audiencia, 1791, se dice que: [Tamurejo] Se halla situada en un collado a la falda de un cerro que llaman el Morro a la parte del ocaso y por la parte de levante con sierra que dicen de San Miguel, del alcabalatorio de la villa de Agudo, provincia de la Mancha.

Foto 2.- Vestigios de estructuras en el paraje de San Blas

Las alusiones al actual término municipal de Agudo en la documentación antigua no son tan prolijas como nos gustaría, existiendo un tremendo hiato hasta la época de Alfonso XI (1312-1350), cuando se redactó El Libro de la Montería. Este excelente tratado cinegético contiene una cita muy interesante sobre los montes del entorno de Siruela: La sierra de Tamur, et la Cabeza del Aguila es todo un monte et es bueno de oso en invierno. Valverde sitúa el paraje en el “extremo noroeste de la sierra de Agudo, al sureste de Tamurejo”. El autor afirma no haber identificado la Cabeza del Águila, aunque reconoce la improbabilidad de que se corresponda con la Peña del Águila, ubicada al Norte de Tamurejo (Valverde, 2009). El sigpac registra un peñón del Águila en la sierra de Siruela, flanqueando el puerto de Garlitos o puerto Viejo por el Oeste. El puerto de Garlitos es paso de vereda y es el único punto de la sierra de Siruela que permite la comunicación visual entre el cerro de San Blas y el peñón del Pez de Capilla (mapa 1); además de su función estratégica, cualquiera que conozca la zona reconocerá su idoneidad para organizar una montería si las tierras no pertenecieran a pueblos, provincias y, además, comunidades autónomas diferentes. Existe también un topónimo Águila al sur de la carretera Valdemanco-Baterno, aproximadamente en línea con los Poyales, pero su ubicación no aparenta reunir las condiciones idóneas para una cacería de osos.

Mapa 1.- Localización de asentamientos de época musulmana (Lares, Minerva y San Blas) y comunicación visual Capilla-San Blas mediante el puerto de Garlitos.

En 1314 se fecha la Carta de donación de la Tierra de Siruela, que incluye una delimitación minuciosa de lo que fuera ese territorio: …e del arroyo del Castaño por cima de la sierra fasta el puerto de Navafermosa, como salen las veredas, dende e va por el valle e el arroyo Coneyero, e dende arriba en derecho fasta el castiello que dicen de Tamur, aguas vertientes, fasta las aguas de Guadalemar. Al oeste del puerto de la Almagra, el sigpac registra el Valle del Castaño, recorrido por el actual arroyo  Horcajuelo; El Libro de la Montería recoge un arroyo del Castaño que, según  Valverde, se corresponde con el valle del Castaño. El puerto de Navafermosa podría referirse al actual puerto Viejo o de Garlitos,  pues es hito de los términos de Garlitos, Siruela y Baterno, y también paso de vereda. El arroyo Conejero parece identificarse con el actual arroyo Casavieja, que al dejar el deslinde Siruela-Baterno se transforma en nuestro Valdelirios y, en otros tiempos, separó la Tierra de Siruela (Siruela y Tamurejo) del Estado de Capilla (Baterno).

Mapa 2.- Localización de asentamientos musulmanes en Puertopeña (hisn al-Sajra) y Sierra del Algibe (hisn Murus)

En cuanto al castillo de Tamur, necesariamente ha de identificarse con el hisn que se ubicó en el extremo más occidental del cerro de San Blas (actual sierra del Altambud). En esa fecha el baluarte todavía debía conservar bien visibles buena parte de sus edificios y fortificaciones (foto 2). El asentamiento ofrece una excepcional comunicación visual con hins al-Ars (peñón de Lares) y con cualquier fortificación que se hubiera erigido en la sierra de Siruela (mapa 1); hisn al-Ars, atribuida a la kura de Mérida, se convirtió en una plaza importante a fines del emirato y comienzos del califato con la función de vigilar los vados del Zújar y el paso hacia Córdoba (Franco Moreno, 2005); la recta que separa ambos enclaves ronda los 26 kms. La conexión también es excelente con Puertopeña (hisn al-Sajra), ubicado en el trazado del camino Évora-Mérida-Toledo por Calatrava (Franco Moreno, 2005). En el mismo itinerario se hallaba hisn Murus, unos 35 km. al norte y visible desde de San Blas por encima de la sierra que cierra el valle del río Agudo por el Norte (mapa 2). Así mismo, el hisn de San Blas, castillo de Tamur o como quiera que se llamara en época musulmana, custodiaría  los pasos septentrionales de los caminos de Córdoba  a Toledo y de esta ciudad a Mérida (mapa 3); finalmente proporcionaría vigilancia y protección a las pequeñas alquerías (los villares) diseminadas por la actual dehesa de Agudo, cuando las tropas cristianas asomaran por los senderos que, flanqueando La Solana, comunicaban estas tierras con Toledo y el Norte.

Mapa 3.- Término municipal de Agudo (línea azul). La línea verde señala el trazado aproximado del antiguo camino de Córdoba a Toledo. La circunferencia morada indica la localización de San Blas y los triángulos del mismo color designan los pasos de las vías de comunicación con el Norte; al Oeste el boquerón del Guadalemar en el camino Mérida-Toledo, al Este el paso Córdoba-Toledo, flanqueado por el morro de los Gutiérrez y La Morra.

Los datos aportados parecen corroborar que el paraje conocido en Agudo como  San Blas constituye un testigo relevante en el devenir de la zona y que, durante un tiempo impreciso, llevó el nombre de sierra de Tamur; así mismo,  no ha podido constatarse que, antes de ahora, el sitio se  haya denominado sierra del Altambud. Resulta irónico que una deficiente interpretación (altambud) de una palabra ortográficamente incorrecta (altambuz), que constituye, a su vez, el germen de  una fábula (sierra del Altambuz), haya conseguido desbancar los topónimos que, durante tiempo inmemorial, ha llevado un lugar tan emblemático como el que nos ocupa. No es insólito que una parte de la población haya asumido como históricos unos cuentos concebidos por la imaginación de unos pocos moros y soldados  desocupados en los cuarteles militares del norte de África, pero da que pensar que oficialmente se hayan aceptado sin más.  Sierra del Altambud no es la única modificación infundada, que aparece en las ediciones recientes del MTN, en el término municipal de Agudo; quizá no sería mala idea que el ayuntamiento invirtiera algún rato en intentar subsanarlo o, cuando transcurran unas pocas décadas, los vecinos no van a conocer los mapas oficiales de su propio pueblo.

Foto 3.-Asentamientos y accidentes geográficos en el entorno de Tamurejo.

Un proceder bien distinto demuestra nuestro vecino Tamurejo, interesado en esclarecer sus orígenes y su pasado. La reciente publicación Tamurejo en el Horizonte  manifiesta que el vocablo Tamur, de origen árabe, equivale a “el morro” en la documentación medieval. Carezco de información para corroborar o refutar semejante afirmación, aunque  resulta  difícil aceptar que San Blas, cuyos 825 m. de altitud aventajan claramente a los 640 m. que exhibe el cercano morro de Tamurejo, hubiera tomado nombre de un accidente geográfico tan poco significativo en el conjunto del territorio circundante (foto 3). Desde el punto de vista estratégico, indispensable en los tiempos previos a la conquista cristiana definitiva, El Morro [de Tamurejo] careció de la entidad necesaria para constituir un enclave relevante  en un territorio dominado visualmente por la sierra de Siruela, con una cota máxima en La Motilla de 940 m., el peñón del Castillo (785 m.) de Garbayuela o el mencionado San Blas. Las investigaciones en la zona durante el periodo de dominación musulmana y los comienzos de la ocupación cristiana apenas si han comenzado pero la mera observación del terreno permite deducir que el término de Tamurejo no jugó un papel destacado en la época. Sin cotas elevadas, que permitieran en control  visual y la defensa, y sin vías de comunicación, que implicaran a otros asentamientos más importantes, cabe colegir que de existir algún hábitat humano no superaría la categoría de alquería dependiente del hisn constatado en el cercano cerro de San Blas. A decir verdad, sí hubo y hay antiguos caminos que recorren el término de Tamurejo, pero todos pasan de largo ante la localidad. En todo caso, en la Carta de donación de 1314 se afirma que el castillo de Tamur constituye el límite de la Tierra de Siruela por lo que, si Tamur se correspondiera con El Morro, Tamurejo habría formado parte del Campo de Calatrava y esto no sucedió.

         Tamurejo constituyó el asentamiento conocido más oriental —la ubicación del despoblado de Valconejero permanece inédita— de lo que se denominó la Tierra de Siruela y dependió, hasta comienzos del siglo XVIII, de la población del mismo nombre. Se desconocen las razones reales por las que los detentadores de la Tierra de Siruela decidieron crear un emplazamiento en este punto, aunque, seguramente, no sería ajena la necesidad de recordarle a la poderosísima Orden de Calatrava donde finalizaba el campo de los unos y comenzaba la tierra de los otros. En esta parte del Campo de Calatrava, el deslinde de la Orden, incluido en la confirmación de la donación fechada en 1188,  parece adaptarse a un viejo camino musulmán, que corría de Córdoba a Toledo —su trazado coincide con los posteriores caminos de Toledo y viejo de Agudo a Almadén—; así mismo, la demarcación de la Tierra de Siruela, en la parte que afecta al término municipal de Agudo, parece acoplarse a la vereda que arranca de la cañada segoviana en el boquerón del Guadalemar y corre hasta el puerto de Garlitos.  Entre ambos deslindes quedó un espacio de tierra de nadie, que se corresponde en la actualidad con el tercio occidental de la circunscripción de Agudo.  Esta tierra de nadie, en los últimos tiempos del dominio musulmán, había estado vigilada y protegida desde el hisn de San Blas y, además, contenía las únicas explotaciones agropecuarias del periodo documentadas en el territorio agudeño. Cabe suponer que, cuando los calatravos establecieran contacto con estos parajes y comprobaran  el modo en que estaban articulados, trataran de ocupar un lugar dominante que les permitiera algún tipo de control sobre una región aún sin repoblar; la hipótesis no resulta incoherente desatinada y podría explicar el hecho de que aproximadamente un tercio de la jurisdicción de Agudo irrumpa en lo que debería ser tierra extremeña (mapa 3).

         Que, al menos, la zona más oriental el término actual de Agudo corrió en época musulmana la misma suerte que lo que los repobladores cristianos denominarían la Tierra de Siruela, resulta indiscutible; que San Blas jugó un papel fundamental para que la mencionada zona se integrara en los dominios calatravos y, con ello, en la actual provincia de Ciudad Real en lugar de hacerlo en la de Badajoz  parece muy razonable. Paradojas del destino: Tamurejo, sin arte ni parte, pretende identificar su morro con el enclave de Tamur de relevante papel en tiempos de moros, mientras que Agudo, sin arte pero con todas las partes, no tiene reparos en denominar la antigua sierra de Tamur de cualquier modo. Y es que viene a caer como miel sobre hojuelas la archiconocida máxima Un pueblo que olvida su historia y su cultura está abocado a la desaparición, aunque esto en Agudo interesa a pocos; en todo caso, no parece preocuparle al ayuntamiento, que es más de roscón, sardinas y paella –todos ellos elementos oriundos de la tradición local–.

 

Agradecimientos:

         A Salva Jiménez, que me dio a conocer la existencia de un documento del AHN, donde se incluía un esbozo de la Dehesa de Agudo y la sierra de San Miguel.

         A Rafi Cabello, de Siruela, que puso a mi disposición una copia del memorial de pleito de la villa de Siruela con el conde del mismo nombre.

 

Bibliografía:

-Cabello Caja, R. y Martín Nieto, D. (2012): “Aproximación a los despoblados cercanos a Siruela” en Mesta, Trashumancia y vida pastoril.  IV Encuentros de Estudios Comarcales (SISEVA). Pp.397-426; Diputación de Badajoz.

-Díaz Gil, Fernando (2012): “1314, en torno a la donación de Siruela de la Orden de Alcántara” en Mesta, Trashumancia y vida pastoril.  IV Encuentros de Estudios Comarcales (SISEVA). Pp. 125-140; Diputación de Badajoz

-Franco Moreno, Bruno (2008): De Emerita a Marida; el territorio emeritense entre la Hispania gothorum y la formación de Al-Andalus (s. VII-X). Tesis doctoral dirigida por P. Mateos Cruz y P. López Pita. UNED.

http://digital.csic.es/bitstream/10261/139718/1/tesisemerita.pdf

-Franco Moreno, Bruno (2005): “Distribución y asentamiento de tribus bereberes (Imazighen) en el territorio emeritense en época emiral (S. VIII-X)”. Arqueología y territorio medieval, nº 12, 1. Universidad de Jaén.

-Franco Moreno, Bruno (2004): “Territorio y poblamiento en la Küra de Märida durante el emirato Omeya (s. VIII-X/II-IV)”. Espacio, Tiempo y Forma, Serie III, Historia Medieval, nº 17. Madrid, UNED.

-Gibello Bravo, Víctor M. (2008): El poblamiento islámico en Extremadura. Territorio, asentamientos e itinerarios. Agencia Extremeña de la Vivienda, el Urbanismo y el Territorio, Mérida.

-Valverde, José A. (2009): Anotaciones al Libro de la Montería del rey Alfonso XI. Ed. de la Universidad de Salamanca.

[La cartografía se ha tomado del sigpac; las anotaciones son mías. Se ha omitido una parte de la bibliografía utilizada con el fin de no dilatar excesivamente el tamaño del texto].

 

Autora: Isabel Cabrera

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